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Considerado un gran motivador, el socio del Grupo Penta tuvo la visión de que era el momento en que los empresarios dieran la cara y estuvieran al ciento por ciento con la campaña “Chile ayuda a Chile”. A la semana siguiente, fue nombrado presidente del Directorio de Fundación Teletón, sucediendo al ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno.
En los últimos años, el empresario Carlos Alberto Délano Abbott, socio del Grupo Penta junto a Carlos Eugenio Lavín, ha estado tras varias causas que van más allá de los negocios. Entre ellas la campaña presidencial de Joaquín Lavín y la del presidente Sebastián Piñera, que finalmente derivó en que el 11 de marzo pasado su sector volviera democráticamente al gobierno del país. Un hombre sumamente respetado en los ámbitos empresariales, considerado un gran motivador y muy admirado por sus pares. Bajo su alero se encuentran –a través de sus distintas empresas relacionadas con los sectores previsionales, financieros, salud, educación e inmobiliario, entre otros– varios de los ejecutivos más prometedores del país. Sin embargo, pese a ser un trabajador infatigable y de muy bajo perfil, en la pasada campaña “Chile ayuda a Chile” cobró un protagonismo especial y no sólo por su propia figuración mediática – de hecho durante el cierre estuvo en primera fila junto a Michelle Bachelet y Sebastián Piñera–, sino también porque fue uno de los grandes articuladores que logró unir en cuatro días, al mismo ritmo maratónico con que trabajaba todo el equipo de la Teletón, a los empresarios de Chile para que fueran protagonistas de la gran cruzada que logró recaudar más de $44.000 millones para las víctimas del terremoto del 27 de febrero pasado. A los pocos días de este evento solidario, que marcó un antes y un después, tanto en relación al sismo, al papel de los empresarios como al clima solidario general, se dio a conocer que él sería el nuevo presidente del Directorio de Fundación Teletón, cargo que anteriormente desempeñaba el actual ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno Charme. Algo que él asegura que no fue buscado, pero basta con mirarlo para percibir que lo llena de satisfacción desde lo más profundo, sobre todo porque sabe que es una de las labores máximas que se puede lograr en materia social dentro de Chile. Su vínculo con la Teletón data de la primera vez que ésta se realizó en nuestro país, en 1978. En esa oportunidad, Carlos Alberto Délano era gerente comercial de Provida y participó como auspiciador donando un avión, lo que era vital para un momento en que esta naciente institución no tenía nada y era imperioso que se pudieran transportar los niños de las distintas regiones del país. “En ese tiempo, yo la miraba desde afuera y a mí me gustaba mucho por dos cosas: por la ayuda a los discapacitados, que no existía al nivel de hoy, y la unidad que lograba en Chile. Siempre ha sido un día de paz, en el que no importan las ideas políticas, si uno es del norte o del sur, si eres de la ‘U` o del Colo Colo. Eso siempre me ha impresionado”.
También la Teletón lo entusiasma y emociona. Sabe que se hace una gran labor a nivel de institutos y que quienes tienen que acudir a ella aprenden a potenciar sus propias capacidades al punto de hacer una vida normal dentro de sus posibilidades. “Esto muchas veces implica que alguien logre mejorar en un 20%, y sólo eso es un cambio sideral para la madre, la familia o el aspecto psicológico de un niño”, explica. Casado con Verónica Méndez, cuenta que a él siempre le han gustado mucho los niños y de hecho tienen nueve hijos, diez nietos y uno que ya viene en camino. “Pienso que llegaré a unos 30 nietos”, dice con sonrisa de abuelo feliz en su oficina de El Bosque Norte, en el piso 15 y en la que hay varios retratos de su familia.
De su ingreso a la Fundación Teletón recuerda que “un día me llamó Mario Kreutzberger. Yo había estado en unas fotos con él con empresarios que ayudaban a la Teletón, y él quería hacer distinto el directorio. Que no fuera solamente de médicos o personas dedicadas al tema, sino que quiso colocar a un grupo de ejecutivos para que trajeran las novedades de cómo se administra una empresa. En ese tiempo, que me llamara Mario Kreutzberger era como que me llamara Dios, ahora ya lo conozco más”, ríe. –¿Por qué cree que Mario Kreutzberger lo quiso convocar a usted? –Debe haber encontrado que era fácil entenderse conmigo. Además, yo siempre en las empresas he sido muy activo en lo que es marketing y en el área comercial, y de ahí… bueno, esto es como los erizos, que uno los va comiendo y cada día son más ricos. Uno se va enamorando de la obra y encontré que también era fundamental entregar horas a la gente, porque ahí todos los que trabajan son apasionados. El mejor ejemplo es como se hizo el “Chile ayuda a Chile”, en cuatro días. Para eso hay que ser profesionalmente muy bueno y tener mucha pasión”. –¿Esperaba usted ser nombrado presidente del Directorio de Fundación Teletón y hacerse cargo de la labor que desempeñaba el canciller Moreno, a quien usted conoce desde hace mucho tiempo? –Yo prefería haber seguido como vicepresidente… ya que así uno puede elegir los temas que más le gustan o en el que eres más fuerte. En cambio, en esto es distinto. Hay que trabajar muy fuerte y cooperar con la Fundación. Respecto a Alfredo, quien llegó a ser ministro de Relaciones Exteriores… la verdad es que es una persona completísima, muy inteligente en lo general y en lo específico, sabe de marketing, de administración y sabe coordinar gente. Yo estoy encantado con él. –¿El canciller Alfredo Moreno le ha dado algún consejo especial para ser presidente del Directorio de la Teletón? –No, Alfredo no es de consejos. Seguramente me va ayudar en algo, pero lo que más me ha dado es entusiasmo y me ha dicho que tengo todas las condiciones para hacerlo, además ahora él estará más que ocupado.
“La gente nos va a dar la mano” –En “Chile ayuda a Chile”, ¿cómo logró sintonizar con los empresarios para que se realizaran donaciones extraordinarias a lo que estábamos acostumbrados? –Imagínate que a mí me gusta la Teletón porque se preocupa por los niños y jóvenes con discapacidad, porque es el día de la unión nacional y, en este caso, lo que hubo fue un terremoto. Aparte de mandar cosas, me entusiasmé con la oportunidad de poder ayudar de una forma organizada e importante. Me di cuenta que podíamos hacer algo relevante con los empresarios de nuestro país, que son solidarios, austeros. Pero todo este esfuerzo no habría tenido sentido si no hubiéramos tenido el apoyo de todos los chilenos, que escucharon nuestro llamado. –Usted que los conoce desde adentro, ¿le molestan ese tipo de críticas tan constantes u otras frases como que se diga que, ahora, “Chile será atendido por sus propios dueños”? –No quiero entrar en política, pero una parte importante de Chile está conformada por los empresarios, que son personas con corazón, que la sangre pasa por sus venas, que pueden tener problemas en su casa, que a veces les va bien o mal. Son parte de nuestra sociedad y creo que los empresarios chilenos han sido bastante emprendedores. Como los conozco, pensé que ahora se podía hacer algo más y que era el momento de los empresarios, de sacar la cara. –Y con ello motivaron también a la ciudadanía, que a fin de cuentas no maneja esos grandes niveles de montos… –Además llamé a la Ximena (Casarejos) y a Mario, nos juntamos y a mí no me resultó difícil hacer los contactos. Conozco las organizaciones, llamé a la Sofofa, que es muy importante, a la Confederación de la Producción y el Comercio… Los conozco a todos, incluso a Andrés Concha desde el colegio (el Saint George). Les dije que creía que era una gran ocasión para hacer una gran ayuda al país, como corresponde. Que no solamente nos vean dando dinero de forma desorganizada o compitiendo entre unos y otros, sino que nos vieran mojándonos la camiseta. –De hecho vimos a varios al teléfono, algunos de muy bajo perfil como Jean Paul Luksic, o el mismo Horst Paulmann muy activo al final de la jornada bailando con Karen Doggenweiler y Eva Gómez. –Pensé que algunos no iban a querer, pero dijeron que sí al tiro. Los días previos, trabajando con Ximena, me di cuenta que esto iba a ser fantástico. Imagínate, yo pedía “x” y me dan “2x”, por lo que al final prefería que ellos me dijeran la cifra.
–¿La vara quedó muy alta para la Teletón de diciembre? –Tenemos un gasto anual y estamos haciendo cuatro centros más de la Teletón –en Calama, Copiapó, Valdivia y Coyhaique– y para todo esto se necesita financiamiento. También estamos ampliando el instituto de Santiago y la Teletón tiene un gasto importante para entregar atención de primer nivel a más de 22 mil niños todos los años, por lo tanto no podemos parar. Además el año pasado no hubo Teletón debido a las elecciones y, como decía, nosotros no podemos parar. –¿Cuál debería ser la meta para esta Teletón de diciembre de 2010? Puede ser difícil conseguirla, después de lo vivido con el terremoto. –Antes del terremoto nosotros estábamos pensando que como la Teletón es parte de Chile, incluso como parte de la bandera, había que hacer una campaña muy bonita en el contexto del Bicentenario. Si uno ve los 200 años de Chile, la Teletón, junto al Hogar de Cristo, es una de las obras más importantes, es parte de la piel de los chilenos. Pero como son las cosas en la vida, todo cambia en un segundo. Y como dice la Biblia, uno no sabe ni el día ni la hora, hay que estar con las lámparas prendidas, entonces las tendremos así para hacer una buena Teletón 2010. La gente quedó tan contenta que, aunque haya existido esto, todos saben que no fue para financiar a nuestra institución. Creo que para la próxima Teletón no nos van a dejar botados después de todo lo que hicimos por Chile en esas 24 horas. La gente nos va a dar la mano. –¿Cree que, tras la gran tragedia, al final se creó un clima de unidad nacional? –¿Qué imagen veíamos antes de “Chile Ayuda a Chile”? Veíamos el pillaje en la calle, un país en el suelo y la Campaña, más allá de recaudar sobre $44.000 millones, levantó el espíritu, los ánimos de Chile. Hasta se veían los autos diciendo ¡Fuerza Chile!. Era otro país. Todos orgullosos. Por ejemplo, el sitio chileayudaachile.cl tuvo 381 mil visitas en un día. Creo que fue una jornada memorable. “Es la primera vez que se hace en Chile una campaña en cuatro días”, agrega y destaca que quiere rendirle un homenaje a las personas que trabajan en la Teletón: “Estuvieron como 100 horas sin dormir y tienen la audacia de atreverse a sacar adelante esta iniciativa. ¡Y se logró! Especialmente teniendo a personas que profesionalmente son lo mejor del país, que saben hacer las cosas, pero que además tienen un corazón muy sensible y muy grande. También quiero agradecer a las demás organizaciones sociales con las que trabajamos en conjunto, hablo del Hogar de Cristo, Un Techo para Chile, Caritas y la Fundación Superación de la Pobreza”. –¿Para el desarrollo del país también se necesita lo mismo? –Es que en Chile, aunque no sea el país más rico del mundo ni el más grande, tenemos la condición que somos más amigos entre todos que en muchos otros países. Estamos acostumbrados a combatir los desastres. Dios nos dio un lugar al fin del mundo y eso ha formado el temple de Chile y creo que vamos a estar en cuatro o cinco años más bien y esto va a hacer un ejemplo de cómo se sale adelante.
El temple chileno
–A mediados de los ‘80 usted vivió su propia reconstrucción, tras volver a partir de cero. ¿Qué lecciones tomaría para la reconstrucción que ahora le toca al país? –Primero, son importantes todas las cosas que tiene que hacer el Estado de Chile, el gobierno. Pero los chilenos tenemos temple para ello. Evidentemente lo más difícil será para los pequeños empresarios, porque las empresas grandes están aseguradas. Los seguros pagan los sueldos de la gente, reparan las máquinas, no así el que tiene su almacén. El seguro de incendio con adicional de terremoto no es tan barato… Pero, gracias a Dios, gran parte de los créditos hipotecarios de los últimos 15 años exigen seguro de incendio y terremoto. –De acuerdo a su experiencia, ¿qué es relevante para la reconstrucción que cada uno va a tener que vivir? –Que no nos paralicemos, lo primero que tiene que tener una persona es trabajo. Que su trabajo siga, que ninguna empresa despida, que rápidamente se siga funcionando, que la gente no esté en la calle mirando. Estar ocho horas en un lugar, donde hay compañeros, jefe, amigos y con la cabeza en otras cosas, se hacen reuniones distintas a las de las calles. De hecho, es más fácil producir la ayuda a través de las empresas. Porque todos estos empresarios no sólo han dado para “Chile Ayuda a Chile”, yo conversé con muchos y me decían que estaban reconstruyendo ciertos colegios de Arauco o las casas de sus trabajadores. Creo que los empresarios van a ser muy fuertes en ayudar quienes trabajan con ellos. –Ahora que usted va a presidir el Directorio de la Teletón y su gran amigo de toda la vida Sebastián Piñera es Presidente de Chile, ¿qué es lo que usted espera para estos cuatro años que vienen? –Primero yo separaría mi amistad con el Presidente del hecho de que yo sea presidente del Directorio de Teletón. Ahora, creo que Sebastián es una persona muy inteligente, con mucha fuerza y audacia. Eso es lo que se necesita y la Teletón siempre va a estar disponible a unir Chile. Veo a las personas que asumieron en el gobierno con mucho ánimo y fuerza. Conozco a varios y son eficientes y espero que se adapten rápidamente a sus pegas. De lo que sí estoy seguro es que le van a poner muchas horas de trabajo.
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