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El estreno de Laurence Golborne
Por Lorena Ampuero y María Olivia Browne / Fotos: Gonzalo Romero   
Sin duda, fue una de las grandes sorpresas del gabinete del Presidente Sebastián Piñera. Laurence Golborne
–actual ministro de Minería y ex brazo derecho de Horst Paulmann en Cencosud durante ocho años– nunca tuvo entre sus planes ser ministro de ningún gobierno. “Cuando recibí las primeras llamadas, estuve bastante sorprendido y mi primera reacción fue que no era una posición en la cual yo quería estar”, reconoce de entrada. Y menos aún en la cartera de Minería, sector con el cual “no había tenido un nexo directo, salvo mi paso por Disputada de Las Condes y parte de mi vida juvenil y profesional inicial en que hice algunas prácticas en Codelco Norte”, agrega.
Pero luego de discutirlo con su familia (es casado con Karin Oppermann y padre de seis hijos), concluyó que “podía ser un gran desafío”. Así inició un trabajo de estudio y análisis de la situación del ministerio, reuniéndose con actores de diversos ámbitos relacionados al rubro e incluso se juntó con ex ministros de la cartera, como Santiago González y Karen Poniachick.

 

La tarea que se le viene por delante no es fácil. El primer mandatario le encomendó desarrollar y dar mayor eficiencia al sector minero estatal y concretar varios proyectos de inversión planificados para los próximos años.

Pero si de gestión exitosa se trata, a sus 48 años, Laurence Golborne es un talento probado. En 2001 asumió como gerente general corporativo de Cencosud –luego de trabajar para Gener junto a Juan Antonio Guzmán y Bruno Philippi– desde donde lideró el crecimiento de la compañía hasta alcanzar ventas por US$ 10 mil millones. Durante ese período incorporó nuevas líneas de negocios a la gigante del retail, así como también compró e integró más de 10 empresas de retail, desembarcando en Perú, Colombia y Brasil, mercados que se sumaron a Chile y Argentina.

Con la vitalidad y calidez que lo caracterizan, este ex alumno del Instituto Nacional e ingeniero civil industrial de la Universidad Católica nos abrió las puertas de su nuevo despacho en el piso 9 de Teatinos 120 para dar su primera entrevista como ministro de Minería y presentarnos a su equipo de trabajo, con el que ya exhibe una mística especial.

–¿Cómo fue el aterrizaje en el ministerio? Venir del sector privado, con todo su dinamismo, y enfrentar de golpe la burocracia estatal no debe ser fácil.
–Hay una diferencia fundamental: en el aparato estatal se puede hacer aquello que está permitido y en el mundo privado se puede hacer todo lo que no está prohibido. Cuesta un poquito cambiar la lógica, pero aquí se dieron dos situaciones puntuales. Por un lado, el terremoto modificó las prioridades del país y del gobierno. Lo que teníamos planificado para una primera etapa ha sufrido cambios importantes en la mayoría de los ministerios. En nuestro caso hemos sido afectados, pero quizás en menor medida, salvo en la zona de Biobío, que es carbonífera, además de las refinerías de Aconcagua y Biobío de Enap. Eso nos obligó a desarrollar planes de emergencia en la zona y a postergar algunos análisis y estudios que teníamos planteados, y puso en el tapete la regulación en materia de impuestos. Lo que nos ha jugado a favor es que este ministerio ha podido contar con un equipo profesional de primer nivel relativamente rápido.

–Esta lógica de trabajo le ha significado soportar el famoso 24/7 impuesto por su nuevo jefe…
–En general, en mi vida profesional siempre he dicho que he trabajado medio día: de ocho a ocho, 12 horas diarias.. Es relativamente extenso, pero no me ha significado un ritmo agotador. Ahora, este ministerio está menos expuesto a la contingencia del terremoto. Veo a mis colegas de los ministerios de Vivienda, Salud, Educación, Obras Públicas y Hacienda trabajando a un ritmo realmente impresionante.

–¿Cómo le llegan las críticas frente a las descoordinaciones de las que se les acusa? Arturo Fontaine, director del CEP, le puso un 4 al estreno del gobierno…
–En el tema de las notas hay algunos profesores que son más exigentes y otros más justos. Considero que un 4 es una nota bastante mezquina. Creo que Arturo está equivocado en esta materia. Coincido más con el ministro Larroulet que nos pondría un 6. He participado en varios procesos de toma de posesión de compañías en mi vida profesional, aunque nunca lo había hecho en la toma de posesión de un gobierno y sé que el tema no es trivial. La crítica siempre es fácil desde la galería. Me acuerdo de un cuento en el fútbol sobre un entrenador que le gritaba a un futbolista que corriera, hasta que éste le dijo: “Corra usted profe…”. Desde fuera de la cancha es bastante más fácil opinar que desde dentro, donde hay otras dificultades.

–¿Como cuáles?
–En estos procesos de tomas de control es natural que existan ciertas descoordinaciones. Hay elementos que no están, gente que se va, una experiencia que no se tiene y que es necesario desarrollar. Por lo tanto, que existan algunas descoordinaciones es un tema absolutamente natural que no debiera sorprender a nadie, y lo que ha ocurrido en esta materia son errores mínimos. ¿Qué hecho dramático ha ocurrido en el país producto de alguna descoordinación? Ninguno. No olvidemos que este gobierno asumió a 14 días del terremoto más grande de los últimos 50 años, con efectos aun mayores. Considerando estos elementos, creo que un 6 nos queda corto. El gobierno ha tomado las cosas bastante bien y ha estado enfocado en aquellos que han sufrido fuertemente el impacto del terremoto.

–¿Y por qué vendrían críticas tan negativas desde su propio sector?
–Las críticas a veces pierden la perspectiva de la situación que el país está viviendo. Creo que el gobierno ha tomado razonablemente las riendas del poder y las cosas están tendiendo a la normalidad. Estamos pasando de la etapa de la emergencia primaria a una ya de reconstrucción, que tomará bastante tiempo y donde ya están definidos varios objetivos en distintos horizontes de tiempos. Puedo asegurar que en La Moneda se están trabajando planes muy concretos a nivel de gobierno como un todo.

–¿Falta plata para la reconstrucción? La actual administración dice que se gastó mucho en el gobierno de Bachelet, pero también se reconoce que nunca un gobierno en la historia del país había dejado en tan buena posición a su predecesor…
–Esta es una materia en que el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, ha sido bastante claro. El país tiene un nivel de riqueza mayor del que tenía en años anteriores producto de la situación de bonanza en general y es algo de lo que nos podemos sentir orgullosos. Sin embargo, se gastó más que lo que se había previsto y el gobierno recibió un presupuesto para el año acotado. De hecho, el gasto creció un 18% el 2009 respecto al 2008. No quiero entrar a calificar las razones por lo que ocurrió, pero el ministro Larraín ha hecho una constatación objetiva. Por ahora, está tomando las riendas de las finanzas del país y está viendo qué hacer dado ese escenario. El país debe seguir creciendo mientras se resuelven los problemas de las zonas afectadas por el terremoto.

¿Royalty?

–A los pocos días de asumir, le tocó estar inmerso en una descoordinación comunicacional en cuanto a si se tocaría o no el royalty para apoyar el proceso de reconstrucción del país…
–Eso no fue así. Desde el primer minuto dejé en claro un hecho real: el royalty es un impuesto que está establecido en contratos bilaterales con las empresas mineras y Chile es un país con una tradición democrática de respeto institucional, en que la ley se respeta y se cumple y los contratos se honran, y eso lo ha manifestado claramente el Presidente. Por lo tanto, cambiar el royalty no tiene ningún efecto en recaudación, porque las empresas que están afectas a éste tienen contratos de invariabilidad establecidos por el gobierno del ex Presidente Lagos hasta el 2017. Lo que hemos dicho es que estamos analizando todas las situaciones en materia tributaria para ver cuáles son las fuentes más adecuadas de financiamiento al problema de reconstrucción, y el royalty es una materia de análisis más, entendiendo estas restricciones que existen de por medio.

–Para cambiar el royalty, ¿las empresas tendrían que acceder a una modificación por voluntad propia? ¿Esa podría ser una fórmula?
–Prefiero no anticipar ningún análisis. Con el Ministerio de Hacienda hemos trabajado bien íntimamente en este tema, estudiando las distintas opciones que existen en materia tributaria que afectan a la minería y a las grandes empresas. Cuando tengamos claro el panorama, le presentaremos distintas alternativas al Presidente de la República para que tome las decisiones pertinentes.

–Desde el 2006 hasta ahora, ¿qué se ha hecho con los fondos del royalty? Su objetivo era apoyar proyectos de innovación…
–Algo se ha hecho en ese ámbito, pero esos recursos han ido, en mayor medida, al presupuesto de la nación. Sin embargo, es un tema que hay que abordar si queremos incentivar proyectos de este tipo que son muy importantes en el largo plazo. A veces lo urgente no deja pie a lo importante.

–Está aportando la minería a la reconstrucción… hemos visto grandes donaciones, como las que se hicieron en la Teletón. ¿Pero se está haciendo más?
–El sector minero está apoyando fuertemente a la reconstrucción. El 2010 la minería privada va a aportar impuestos de aproximadamente US$ 4.000 millones en condiciones de cobre a US$ 3,10 promedio –aunque ha estado por encima de ese valor– y lo más probable es que estas cifras se superen. Eso representa más del 10% del presupuesto fiscal del país, sin contar el aporte de Codelco que es otro aporte adicional, que supera el 10%. Por lo tanto, la minería como un todo va a superar el 20% del presupuesto fiscal como aporte al Estado de Chile. Y por encima de esta contribución tributaria, se están donando escuelas, haciendo limpiezas de calles, reconstruyendo pueblos, etcétera. Uno puede juzgar si el aporte es más o menos, pero lo que no es justo es decir que las mineras no han aportado a la reconstrucción.

–Siendo un hombre que viene del mundo de los negocios, no le causa un poco de “ruido” esto de llegar al poder y pensar en subir impuestos…
–Los impuestos son necesarios para que funcione el Estado. Lo importante es que no sean distorsionadores y que no generen desincentivos demasiado fuertes a ciertas actividades. La clave está en cómo se utilizan y que se focalicen en los que realmente lo necesitan. No es que haya un cambio cuando uno se pasa del mundo privado al estatal. Siempre he pensado que los impuestos tienen que ser lo más bajo posible para financiar el rol del Estado. Ahora, ¿cuánto es la carga tributaria óptima? Esa una discusión teórica que existe hace mucho tiempo.

Privatizar Codelco

–¿Que opinión tiene de que en algunos sectores de la derecha se ha dicho que para financiar la reconstrucción hay que privatizar Codelco?
–Ese tema no está en discusión. Ha sido una directriz clara del Presidente Piñera que ha indicado que las empresas del Estado continúan en manos del Estado. Y sobre este punto no vale la pena discutir.

–¿Por qué se ha tardado la designación del nuevo presidente de la minera estatal?
–La primera acción que puso en marcha el nuevo directorio de la empresa –que se constituyó el 1 de marzo y que surgió a partir de la nueva ley de gobierno corporativo de Codelco– fue nominar un comité de búsqueda para designar al nuevo presidente de la cuprífera. ¿Cuánto se ha demorado en eso?… El comité y el directorio se constituyeron el primer día de este mes. Buscar al presidente de una empresa como Codelco no toma un par de días. En una firma privada los procesos de búsqueda de un ejecutivo van entre tres a seis meses. A ello hay que agregar que el Presidente va a nominar a sus tres representantes en el directorio el 11 de mayo, por lo tanto, resulta aconsejable que la decisión final del nuevo presidente sea tomada por el nuevo directorio. La decisión está absolutamente en los plazos que se estiman.

–Esta nueva ley va a obligar a un cambio de timón del ministerio… ¿Ya no va a tener tanto protagonismo en Codelco?
–Hasta el 28 de febrero del año 2010, el ministro de Minería era el presidente del directorio de Codelco, por lo tanto, tenía un rol en la dirección estratégica y ejecutiva de la compañía. A partir del 1 de marzo, eso ya no es así. Ahora, no hay que olvidar que Codelco no es lo único que desarrolla el ministerio. Estamos enfocados en que se materialicen a la brevedad posible las inversiones en el sector, además de apoyar a la pequeña y mediana minería que da trabajo directo a cerca de 15 mil personas. Con el precio del cobre actual, estas mineras funcionan y son rentables, pero tenemos que lograr que se sustenten a niveles de precios más bajos. Entonces, en períodos de vacas gordas hay que tomar las medidas pensando en los períodos de vacas flacas.

–Como decía el ex ministro de Hacienda, Andrés Velasco...
–Ese es un dicho muy antiguo. Viene de la parábola de José de la Biblia, en que siendo asesor del faraón de Egipto le hace guardar el grano, por lo tanto no podemos darnos la autoría de una historia tan antigua (comenta entre risas)…

–Volviendo a los temas de interés del ministerio, ¿qué otras áreas buscan potenciar?
–Tenemos que resolver algunos temas relacionados con el sector eléctrico, el agua, las pertenencias y patentes mineras y con la exploración minera. Si pensamos en proyectos a 30 o 40 años, las minas que se van a explotar tienen que ser descubiertas hoy, para eso hay que explorarlas ya. Si miramos los indicadores en esa materia, Chile ha ido perdiendo terreno. Pero también hay que desarrollar nuevos mecanismos de levantamiento de capital, como por ejemplo la Bolsa minera o las empresas junior de exploración. Y no hay que perder de vista los recursos humanos. Siendo un país minero, no tenemos la cantidad de profesionales que se requiere. Al igual que en investigación y desarrollo. donde tenemos mucho por hacer.

–Con respecto a las empresas que se relacionan con el ministerio, ¿cuáles van a ser los énfasis?
–Enap, Enami, Cochilco y Sernageomin son áreas que tenemos que abordar y “eficientar” para hacer que presten servicios de manera adecuada. En el caso de Enap, por ejemplo, hay que estudiar un nuevo gobierno corporativo.

–Para concluir, ¿cuál va a ser el sello que le va a imprimir a su gestión?
–Lo que queremos es poner un sello de sentido de urgencia. Las labores en las cuales el ministerio se involucra tienen que ser en tiempo y en forma con una visión de largo plazo para el bien del país.

Comentarios

avatar Julián Ugarte
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Estimados,

Quisiera complementar la información que di, mencionando a los creadores de la Ducha Portátil a la que se hace referencia. Esta fue creada por un Taller de Diseño de la Pontificia Universidad Católica, con los profesores Constanza Miranda y Sergio Valderrama, y la ayuda de Maite Otondo. El estudiante creador fue Gonzalo Castro.

Quiero agradecer profundamente a este equipo, por el excelente trabajo realizado.

Julián Ugarte
Director
Centro de Innovación
Un Techo para Chile



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