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Andrés Navarro “No le tengo miedo al fracaso”
Por Lorena Ampuero y María Olivia Browne / Fotos: Ronny Belmar   

Se le ve claramente contento. Atrás dejó el amargo episodio del Transantiago y está a full con la conquista de Sonda en Brasil, operación que ya es más importante que la chilena. En esta entrevista, este diversificado y patentado emprendedor hace un repaso por su historia; habla de su nueva incursión en el mundo previsional con AFP Modelo y confiesa algunas facetas de su larga amistad con el Presidente Piñera.

Mientras 11 futbolistas chilenos salían a la cancha en el Mundial de Alemania a dejar su marca en la historia local de este deporte, otra selección de 11 primeros empleados de la compañía tecnológica Sonda salía a conquistar a sus primeros clientes. Corría junio del ’74 y eran los inicios de Andrés Navarro como empresario, hoy muy reconocido entre sus pares, ampliamente diversificado, quien además es reconocido como uno de los mejores amigos del Presidente de la República, Sebastián Piñera.
Cuando empezó, Navarro sólo tenía 25 años y había renunciado a su carrera de profesor universitario en la Universidad Católica, donde estudió ingeniería, para dar rienda suelta al emprendimiento personal. “No era habitual que una persona joven quisiera hacer empresa. Todos mis compañeros de la universidad buscaban pega, pero yo estaba motivado a seguir otro camino, en parte por mi familia: era el responsable de la herencia de mi madre, quien murió cuando mis hermanas eran bastante pequeñas”, confiesa Andrés Navarro, desde las oficinas de Sonda, en el imponente edificio de calle Teatinos.
A ese muchacho algo desastrado, poco asiduo a la corbata, amante del fútbol y audaz para la época, le tocó vivir de cerca el golpe militar, que era uno de los grandes temas por esos años. “Veníamos saliendo del período de Allende y comenzando el régimen militar y era muy desastroso el panorama económico, pero a nivel empresarial había un buen estado anímico. Muchos los empresarios estaban ilusionados con lo que vendría, pero no era mi caso. El golpe militar fue duro para mí”, recuerda y agrega: “Yo era dirigente de la DC hasta el golpe. Fue una pasada corta, porque tampoco tenía vocación política. La mayoría de los DC se pasó al Mapu y yo fui uno de los pocos que me quedé, pensando lo mismo que pensaba mi padre que era de la Falange”.
A pesar de que Sonda comenzaba tímidamente ese año, la idea de vincularse al mundo tecnológico cautivó a Navarro mucho antes, cuando vivió en Virginia y tenía sólo tenía 16 años. “Cuando volví a Chile, siempre pensé que Estados Unidos era mucho más avanzado y la principal razón era la tecnología. La usaban mucho y tenían una productividad bastante más alta que la nuestra. Era una diferencia abismante”, recuerda el empresario.
La idea le quedó dando vueltas hasta que en el segundo año de su carrera universitaria le tocó manejar un sistema muy complejo y hacer cálculos manualmente, lo que fue bastante difícil y lo llevó a sentir la necesidad de tener un computador. Así, este hombre de negocios, hijo de una familia de tradición católica y numerosa, que se educó en el Colegio San Ignacio, dio forma a Sonda (Sociedad Nacional de Datos), su primer gran acierto empresarial. Hoy son múltiples sus inversiones. Participa en el Banco Internacional, en Viña Tamaya, en el complejo turístico Las Tacas, en el rubro acuícola, en el minero junto a Juan Eduardo Errázuriz, entre varios otros. E incluso recientemente está participando en el proyecto de telecomunicaciones 3Genesis de la Iglesia Evangélica. “La empresa WirelessIQ, filial de Sonda, le presta el apoyo tecnológico y técnico”, reconoce el propio Navarro.

La “regalona”

Sin embargo, es Sonda su “empresa regalona”, enfatiza. Actualmente, es la mayor compañía latinoamericana de Servicios de Tecnologías de la Información. Da empleo a 10 mil personas y tuvo ventas sobre los US$ 700 millones el año 2009. Para el período 2010-2012, tiene en carpeta un plan de inversiones de US$ 500 millones con el fin de afianzar su liderazgo en la región y fortalecer la oferta de soluciones de valor agregado. Una de sus principales conquistas es Brasil. En lo que va corrido del año, Sonda ya ha adquirido dos compañías en ese mercado. Una de ellas es Telsinc y la otra es Softeam. Ambas compras significaron para la compañía una inversión de US$ 46,5 millones.

–¿Cómo llegó a transformarse en uno de los principales actores de un mercado tan apetecido como lo es Brasil?
–Es una coronación al esfuerzo, combinada con talento. La expansión latinoamericana partió en 1984, pero siempre pensando en países de habla hispana. No habíamos querido entrar a Brasil. Pero, a veces, de las cosas malas uno saca nuevas oportunidades. Tuvimos ese tremendo trauma en que nos culparon muy injustamente en Transantiago… A todo esto, justo ahora, acaba de salir el fallo que finalmente nos dio toda la razón, pero lo vamos a guardar y analizar entre nosotros, sin mayor publicidad. Ese fue un período muy traumático para la compañía. Ahí me dije: “Aprovechemos este tiempo porque nos van a dar muy duro y concentrémonos en Brasil”.

–Paradojalmente, el efecto Transantiago fue clave en la decisión de conquistar Brasil…
–Claro, porque no podía ser que dependiéramos tanto de Chile, un país donde ante un error político, podíamos tener un costo alto. Además, en el 2006, salí personalmente a recorrer Estados Unidos y Europa haciendo el roadshow de la compañía para su apertura en Bolsa. Visité fondos de inversión europeos, ingleses, americanos y todos me preguntaban por Brasil. Ahí me di cuenta de que para todos los inversionistas, Brasil es lo más importante dentro de Latinoamérica.

–¿Cómo han sido los resultados?
–Logramos hacer una operación que hoy es más grande que la chilena. Nuestras aspiraciones son seguir creciendo y ser una organización eficiente con buenos servicios. Este es un negocio relacional. En total, en toda Latinoamérica tenemos mil 500 clientes y trabajamos mucho por referencia. Hay que construir experiencia y reputación.

–Hablando de reputación, ¿qué tanto se vio afectada su empresa por el Transantiago?
–Obviamente que a todos nos duele que el público en general piense que somos culpables. Aun así, lo que más nos interesa son nuestros clientes. Nos dimos el trabajo de visitarlos uno a uno explicándoles lo que ocurría. Entonces, en cuanto a pérdida de clientes, no fue significativo, pero nos afectó.

–Mucho se comenta que cuando los empresarios llegan a cierta edad, les cuesta asumir riesgos; dicen que “pierden el olfato”…
–En mi caso no ocurre. Incluso me he puesto un poco más caradura. No le tengo miedo al fracaso. Aunque parezca irresponsable. Lo del Transantiago no me gustó, lo pasé mal, dormí mal, pero ahora que salió el fallo, que demuestra que tenemos mucha razón, tampoco lo celebramos… prefiero mirar para adelante.

–¿Qué otros mercados está mirando para incursionar?
–Estamos poniendo mucho énfasis en Colombia, donde tenemos oficina y un tamaño mediano. Estamos tratando de comprar otra empresa en ese país.

Vuelos con Piñera

–Usted es uno de los grandes amigos de Sebastián Piñera. ¿Qué siente al verlo convertido en Presidente?
–Estoy muy orgulloso y lo veo muy bien en lo que está haciendo.

–¿Se ha visto afectada su relación de amistad con él, dado las exigencias de su cargo?
–En realidad, nunca hemos hablado mucho, pero volamos en helicóptero juntos. No lo ando publicando, pero para que no pierda su licencia tiene que volar y andar con un copiloto. Sólo yo puedo serlo, porque somos los únicos dueños del helicóptero y el seguro sólo permite que lo maneje él o yo.

–Cuando se dice que Piñera intenta hacer algunos guiños hacia el centro en su gobierno, hay quienes creen que emerge su corazón de hijo de un DC. Ente sus amistades, usted es el más cercano a esas ideas…
–Yo creo que Sebastián tiene una sensibilidad que la tiene desde niño y de familia, que no corresponde a la sensibilidad típica del “momio”. Es parecida a la que tenían nuestros padres que eran de la Falange.

–Su satisfacción, entonces, es aún más, ya que en algún minuto pueden haberse sentido más como “bichos raros” dentro del ámbito empresarial tradicional…
–Lo principal para mí es que un amigo y una persona que representa nuestra generación esté con esa gran responsabilidad y haciéndolo bien. Porque yo creo que él lo va a hacer muy bien.

–¿Le hizo alguna oferta para acompañarlo en el gobierno?
–No. Yo siempre he dicho que quiero seguir siendo empresario. Esa es mi gran colaboración. No quiero meterme en la política.

–¿Cómo le afectó a usted el que haya vendido sus participaciones en Clínica Las Condes?
–Me dio pena, pero era necesario que lo hiciera. Creo para muchos se demoró en dar la señal en forma completa, pero cumplió. Hay que separar la actividad política de los negocios.

–¿Qué le parece cuando empiezan a salir las voces críticas a algunas medidas que ha tomado, como el alza de impuestos?
–Sebastián tiene un doctorado en Economía en Harvard. Y en esa área sabe lo mismo que cualquier economista. Yo no lo soy, pero supongo que está todo bien.

–¿Qué tan importante cree que es para el Presidente el apoyo que siente de los empresarios? ¿Es incondicional?
–Creo que tiene claro que está gobernando para los chilenos y no para los empresarios. Ahora ellos confían en él y saben que es una persona que va a apostar al fortalecimiento de la red social, pero sin claudicar en el crecimiento del país. Cuando lo veamos en Enade, a Sebastián lo van a aplaudir mucho.

–¿Cree que él volverá al ámbito privado una vez que finalice su período presidencial?
–No. Creo que a Sebastián le gusta ponerse metas nuevas y el paso a seguir es internacionalizarse. Es lo que han hecho muchos ex presidentes. Tiene que insertarse en la política mundial, pero siempre con algún ojo en el tema empresarial. Porque le gusta, es parte de su naturaleza.

AFP y fútbol

–Usted es un empresario muy diversificado. Recientemente ingresó al mercado previsional con AFP Modelo. ¿Por qué decidió hacerlo?
–El tema de la innovación está muy de moda. Yo estaba en un seminario fuera de Chile y me preguntaron si los chilenos éramos innovadores. Concluí que sí. Hemos hecho varias innovaciones importantes, como por ejemplo las AFP, que han sido imitadas en 15 países. Ahí le dije a mi hermano Juan Pablo que venía una licitación y decidimos participar. Y la ganamos.

–Van a ser lejos la más barata del mercado. ¿Eso conlleva un riesgo o efectivamente las AFP han estado ganando mucha plata durante largo tiempo?
–Ganan harto. Nosotros nos conformamos con sobrevivir. Tal vez al comienzo tendremos una rentabilidad moderada, pero en dos años pretendemos llegar a un millón de clientes. Ya hay 700 mil que están asegurados.

–¿Cómo se nutren y se preparan para esta nueva aventura empresarial?
–La conocemos bien. Sonda siempre ha vendido tecnología para las AFP en todo el mundo. Lo que más nos preocupaba, porque la conocíamos menos, era el área de las inversiones. Pero tenemos un equipo de jóvenes, todos menores de 35 años, muy calificado para esa tarea.

–Y en el ámbito de la salud, ¿cómo van sus negocios?
–He dedicado bastante energía al tema de Clínica Las Condes. Desde que yo tomé la presidencia, es otra.

–¿Algunos adjudicaron esos éxitos al actual ministro de Salud, Jaime Mañalich?
–El forma parte del equipo que llegó conmigo. El gran cambio inicial no fue médico, sino que de administración. Además, se innovó mucho en el tema de la calidad de la medicina, haciendo convenios con hospitales internacionales como el de Johns Hopkins. Me da pena que nos hayan quitado al actual ministro de salud, pero creo que va a ser una buena contribución a la salud pública.

–Cambiando de tema y, a propósito del mundial, ¿sigue siendo tan fanático del fútbol?
–Siempre me ha gustado. Aunque prefiero jugarlo que mirarlo. Mientras estuve en el colegio, jugaba de medio campo y cuando estuve en Estados Unidos, fui delantero.

–Y esa pasión por el fútbol, ¿le ha despertado algún interés por entrar más seriamente a este negocio?
–Sí, pero más adelante. Aunque prefiero un club de provincia y no en Santiago, porque estoy muy en la parada de la descentralización.

–¿Cuáles son sus pronósticos para el mundial?
–Chile va a hacer un papel mucho mejor del que ha tenido en todos los otros mundiales. Su desempeño va a ser parecido al del año 62. Tengo la esperanza de que quedemos entre los ocho mejores. Si eso ocurre, voy de todas maneras al mundial. Mi otro favorito es Brasil, aunque siempre Chile primero y luego Brasil.

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