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HidroAysén: Las confesiones de Daniel Fernández
Por Lorena Ampuero y María Olivia Browne / Fotos: Ronny Belmar   

 

Fue el 23 de marzo, en una comida, cuando Daniel Fernández, ex director ejecutivo de Televisión Nacional de Chile (TVN) y actual vicepresidente ejecutivo de HidroAysén, fue contactado por uno de los accionistas del consorcio Endesa-Colbún, dueños de la iniciativa energética. Fernández, ingeniero civil de la Universidad de Chile y militante del PPD, era una buena alternativa para darle nuevos aires al controvertido proyecto hidroeléctrico, que contempla la construcción de cinco centrales hidroeléctricas, dos en el río Baker y tres en el Pascua, en la Región de Aysén. Este supone una inversión de US$ 3.200 millones y actualmente se encuentra en etapa de evaluación ambiental, teniendo una batería importante de opositores, siendo los ambientalistas los grandes protagonistas.
Daniel Fernández tuvo sólo 10 días para pensar si asumía este nuevo desafío, que hasta ese momento había sido liderado por el ex ejecutivo de Endesa, Hernán Salazar, pero desde la gerencia general, quien renunció a su cargo. “Tenía claro que tenía que ser una decisión rápida. Me informé, me metí en el proyecto y luego vinieron las conversaciones más en detalle y aquí estoy”, comenta Daniel Fernández desde su nueva oficina en la calle Miraflores esquina Merced, en pleno centro de la capital.
Sin duda, Fernández es uno de los profesionales más brillantes surgidos al alero de la Concertación. Fue presidente del Metro, gerente general de Enap, gerente general del Complejo Portuario Mejillones y director ejecutivo de TVN, donde se desempeñaba desde 2004. Su gestión ha sido exitosa en todos los cargos públicos que ha ejercido. Sobre TVN, cuenta que le tocó manejar más el talento humano, en que las personas son el recurso y los análisis son más cualitativos, mientras que ahora le toca volver más a la ingeniería, a la estructura pura y dura, “lo que es agradable”, enfatiza, dado su perfil más técnico.

–¿Cómo ha sido este cambio de TVN a HidroAysén? ¿Lo vive como “la privatización de Daniel Fernández”?
–No hago una diferencia entre lo público y lo privado. Siempre me he mentalizado así. Las empresas son empresas. Obviamente que las complejidades son distintas y éste es un proyecto que las tiene. Ahora, TVN fue una etapa bonita, se tiene nostalgia por lo que se hizo, pero ya era tiempo de que llegara gente nueva, con otras miradas.

–En esta negociación, ¿no se sintió como un “rostro” del mundo empresarial? Usted es un personaje con credibilidad, con un perfil probado para una etapa que debe ser intensa en el ámbito comunicacional, uno de los aspectos que más se le ha criticado a este proyecto.
–Rostro para nada, pero sí me encontré con un proyecto que cuando lo miraba, veía que tenía ciertas cualidades y características, pero que a nivel de imagen pública tenía una brecha. Ahí fue muy interesante el desafío de tratar de alinear bien la comunicación con aquello que el proyecto realmente es, porque está lleno de mitos, perjuicios e ideas que no corresponden a la realidad.

–¿Cambió su percepción del proyecto al estar trabajando en él?
–No al estar aquí, sino que en esos 10 días de análisis. Tuve que tomar una decisión de si quería asumir este cargo y para ello tenía que confiar en el proyecto. Y lo he ido reafirmando al ver los estudios ambientales. Me impactó positivamente el nivel de detalle y la capacidad técnica de cómo se ha trabajado. Si no creyera que es un proyecto estratégico, que está bien pensado y que tiene muchos desafíos por cumplir, no lo habría tomado.

–Pero qué opinión tenía de HidroAysén antes de asumir su cargo…
–No tenía información. Había algunas informaciones de prensa, pero me pareció que si yo no sabía de qué se trataba, era porque algo estaba fallando. Probablemente en mí, pero sobre todo en el proyecto mismo, que no había logrado comunicar bien su realidad.

–De alguna forma, ¿su aterrizaje viene a marcar una etapa más transparente?
–Mi estilo de trabajo y de comunicación es transparente. Decir las cosas que pasan y por su nombre. Nunca he creído en los proyectos que se escoden, con prácticas como las que existían en Enap cuando llegué, en que no se hablaba con la prensa. Eso se traduce en no comunicar a la gente lo que se hace y, si después tienes un derrame de petróleo y lo tratas de explicar, nadie entiende nada porque ni siquiera sabe lo que es la Enap.
Las críticas

–Desde varios frentes han surgido críticas, entre ellos las del mundo político. Se le criticó desde el PPD que se viniera al proyecto sabiendo que ellos estaban en contra. ¿Cómo recibió estos comentarios?
–Soy ingeniero y me interesan las políticas públicas porque creo que es la forma de contribuir al desarrollo y creo, además, que éste es un proyecto de política pública. En general, una matriz energética más equilibrada con hidroelectricidad es un desafío de política pública. Así lo ha planteado el Presidente y los ex Presidentes de La Concertación. Lo que salió en la prensa es el planteamiento de un diputado que es miembro del Consejo de Defensa de la Patagonia que hace una crítica. Cuando eso ocurrió, la Comisión Política del PPD dijo que éste no era un tema ni siquiera a tratar en la mesa. Por lo demás, hace seis años congelé mi participación en el partido. Sigo siendo militante, pero mientras era director ejecutivo de TVN tuve que dar garantías y no participé en ninguna actividad.

–Pero las grandes críticas a HidroAysén vienen de parte de los ambientalistas. Ellos dicen que su llegada viene a mostrar un fracaso de la gestión anterior, especialmente en lo que a imagen se refiere.
–En general no miro para atrás, porque no puedo evaluar lo que se hizo antes, no me corresponde. Lo que puedo decir es que el proyecto no tiene ninguna aprobación ambiental y eso no es un desafío comunicacional, sino que de hacer la pega; hacer el estudio de impacto ambiental, entregarlo, responder las consultas, hacer los estudios correspondientes, entre muchas otras cosas más. Da la sensación que éste es un proyecto que estaba listo y lo que hubo es un problema de comunicación. Aquí hay mucho trabajo de ingeniera y conceptual de por medio, lo que también debe ser bien comunicado.

–Pero impresiona la gran campaña impulsada bajo el lema “Patagonia sin represas”.
–Existe una campaña millonaria. Así como todo el mundo sabe que HidroAysén es una filial de Endesa y de Colbún, y que tiene su balance, su auditoria y se conoce sobre ellos, sería bueno que hubiera una transparencia en la información de las campañas, porque la mayoría viene de fondos extranjeros. La pregunta que cabe es: ¿por qué llegan fondos de ciertos países para intervenir en las decisiones de desarrollo de Chile?… Sería bueno preguntarles a esos proveedores qué buscan con frenar un proyecto importante para nuestro país. Es como si los chilenos no tuvieran soberanía para decidir por sí mismos qué quieren hacer con sus recursos naturales y cómo quieren desarrollarse.

–En un proyecto como éste, ¿qué tan clave puede ser en esta etapa un buen lobby? Aquí hay varios públicos involucrados con los cuales hay que relacionarse…
–Hay muchos públicos a los que hay que informar, pero la aprobación ambiental la hace una institucionalidad definida. Estamos en una discusión técnica con la autoridad, no en una discusión política. El sistema ambiental de Chile está muy bien establecido. Ahora, hay elementos de carácter político claros, como por dónde va la línea de transmisión; por la carretera austral, donde ya hay una herida, o buscas otro camino. Es una discusión bien subjetiva.

–Cualquiera sea el camino para la línea de transmisión, el paisaje se va a afear sí o sí…
–Las torres no son para nada bonitas. El diseño del trazado que no está contemplado aún, busca evitar el máximo de intervenciones. De hecho, hay un tramo submarino y la razón es geotécnica, no tienes un espacio sólido para poner las torres, lo que es riesgoso. Ese tramo submarino equivale a 10 veces más el costo de hacerlo con torres. Tiene del orden de 150 kilómetros y en términos de costos, es equivalente al resto de los dos mil kilómetros de la línea de transmisión.

Empresas verdes


–Hoy todas las empresas quieren ser sustentables, ¿cómo se enmarca este proyecto ahí?
–Este es un proyecto que tiene efectos ambientales. Nunca voy a decir que no los tiene. Sin embargo, si un país tiene que desarrollarse debe apelar a todos los recursos que tenga. Ahora el punto es cómo lo hace. Este proyecto es sustentable en la partida, porque trabaja con un recurso que es renovable automáticamente. Lo que hay que demostrar es la sustentabilidad del proyecto en su conjunto, tomando las acciones que hay que cumplir con los requisitos ambientales. El concepto que hoy se ha instalado en el mundo es de “desarrollo sustentable” y Chile ha elegido adoptar este modelo, lo que significa que no está prohibido tocar la naturaleza, pero con proyectos que sean sostenibles en el tiempo y que respeten la institucionalidad ambiental. Ahí nos ubicamos nosotros.

–¿Qué opina de los que dicen que se va inundar la Patagonia?
–El área de inundación nueva son 4.900 hectáreas. La Región de Aysén tiene 300 mil hectáreas de espejos de agua naturales, por lo que me parece absurdo cuando alguien habla de inundar la Patagonia. El área de inundación representa un 1,5% de los espejos naturales de la región y va a generar 2.750 megawatt, transformándose en los embalses más eficientes del mundo por lejos. En todos los países hay este tipo de energía, hasta en los más verdes, como Noruega, Islandia y Nueva Zelanda. Incluso, algunos de ellos tienen el 99% de su matriz hidroeléctrica.

–Y, ¿qué va a pasar con los ríos? Se ha escuchado de todo al respecto…
–Una persona me preguntó si era cierto que el río Baker se secaría y no llegaría a Caleta Tortel. Eso no es así. 500 metros agua abajo del embalse, el río se redistribuye en un 100%. Un medio de prensa me dijo: “¿Es cierto que Caleta Tortel deja de existir por inundación?”. Caleta Tortel está a cientos de kilómetros agua abajo de las represas… Esas cosas sorprenden y hay que aclararlas. Ahora, aguas arriba del embalse sí tiene un efecto, porque a un río que fluye naturalmente le pones un muro y lo elevas. El área de inundación de la que estamos hablando corresponde a la mitad del lago Rapel.

–¿Qué tan clave es un proyecto de este tipo para el desarrollo del país?
–Es el proyecto más grande que nunca se ha hecho en Chile. Habría que compararlo con inversiones como Collahuasi o Escondida. Va a aportar 2.750 MW al Sistema Interconectado Central (SIC), que se extiende entre la III y X Regiones, donde habita más del 90% de la población chilena. Una vez que funcione a plena capacidad, podrá reemplazar la producción de energía de siete centrales termoeléctricas del SIC, evitando la emisión a la atmósfera de 16 millones de toneladas al año de gases contaminantes.

–Y si no se hace, ¿cuáles son las otras alternativas que tiene el país para solucionar su demanda energética para los próximos años?
–La alternativa han sido las centrales termoeléctricas que emiten CO2 y tienen efecto invernadero. Ese es el principal problema ambiental de todo el mundo y lo que te califica si eres verde o no. El punto aquí es la cantidad de ahorro que hay en emisiones en relación a una termoeléctrica. Me parece que hay una contradicción aquí, porque los ambientalistas cuestionan los proyectos hidroeléctricos, pero no los térmicos.
La gran decisión

–¿Cuál es la gran tarea que le encomendaron los accionistas cuando usted asumió la vicepresidencia de HidroAysén?
–Llevar el proyecto a una posición en que ellos puedan decidir si van a invertir en él o no, ya que depende de las condiciones de rentabilidad y riesgo, considerando por supuesto las aprobaciones necesarias. El proyecto de generación es de US$ 3.200 millones, sin incluir la transmisión. Me sorprende que muchos crean que esto resiste muchas alzas de costos y que está decidido. Pues no es así.

–¿Qué tareas implica para usted?
–Supone una gran gama: las aprobaciones ambientales, clarificar el proyecto de transmisión, cómo se construye el modelo de negocios, cómo asociar bien la infraestructura… Este proyecto tiene US$ 400 millones en infraestructura sólo para poder hacerse. Son caminos, puertos, aeródromos y conectividad electrónica. Todo eso queda en la región. Tenemos que coordinarnos con las políticas públicas de vialidad y el Ministerio de OO.PP, con los que ya estamos conversando. Un tema importante es cómo el desarrollo regional se apoya en esta estructura para mejorar la condición del turismo. Si construyes un puerto para bajar maquinaria y turbinas es una cosa, pero si además lo concibes para que lleguen cruceros en el futuro, estás mejorando la integración regional. Ahí el desafío es cómo la región se apropia del proyecto y lo utiliza para su desarrollo.

–Y habrá energía más barata para la región…
–Efectivamente, ellos pagan el doble de lo que se paga en Santiago. Tenemos que construir una mini central para hacer el proyecto que equivale a más de 20 megawatts y que supone una inversión de US$ 85 millones, que queda para la región. Entonces uno se pregunta: si este proyecto no se hace, los inversionistas tienen otras alternativas de inversión, pero cómo se va a compensar a la gente de Cochrane, Villa O’Higgins, Caleta Tortel y Coyhaique por desaprovechar una oportunidad de desarrollo. Esta gente lo necesita. En uno de mis recorridos, sentí una gran claridad de parte de la comunicad local de que tienen una oportunidad, pero también una sobreexpectativa como que este proyecto viniera a solucionar muchas postergaciones y aspiraciones de mucho tiempo.

–Y en materia de empleo, ¿cuánto va a aportar el proyecto?
–En puestos de trabajo, proveerá un promedio mensual de 3.000 durante 12 años, con un máximo de 5.000. Ahora mucha de esa gente viene de afuera porque se trata de mano de obra calificada y tampoco hay suficiente en la zona. HidroAysén contempla también campamentos que están ubicados en la zona de desarrollo y que están bastante alejados de la ciudad. Ahora, vamos a contratar servicios de la localidad. Se van a construir algunas viviendas en Cochrane y se va a reforzar el policlínico. Por ahora, estamos trabajando en un programa de capacitación de modo que los jóvenes que hoy salen de enseñanza media puedan emplearse en el proyecto en la ejecución.

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